Gravedad y movimiento en los cuerpos celestes (2ª parte)

Tengo que reconocer que cuando escribí el post sobre la gravedad y su influencia en el movimiento de rotación y traslación de los cuerpos celestes, no me imaginaba cómo estos podían llegar a diferenciarse unos de otros hasta el punto de alcanzar condiciones físicas inimaginables en comparación a las que conocemos aquí en la Tierra. Para considerar esas condiciones hay que ir más allá de un simple cálculo de días o años de rotación o traslación, evitando la idea de que en aquellos astros la situación es parecida a la terrestre, con la única diferencia de que sus temperaturas y medidas de tiempo son una versión exagerada de las de nuestro planeta. Si tenemos en cuenta ciertas medidas, por ejemplo, como las que corresponde a algunos planetas, para los que el periodo de rotación llega a ser tan lento que acaba por resultar absurdo hablar sencillamente de días y noches, o anomalías como las del caso de Urano, con un eje de rotación inclinado hasta 90º respecto al plano de su órbita, no nos queda más remedio que reconocer a nuestro planeta como una sola de las acepciones que pueden darse en cuanto a la idea de “mundo”, y a su realidad física como una de las muchas posibilidades dentro de una variedad riquísima, pero llena también de casos extraños y muy complejos.

planetas_rocosos

Precisamente por esto, pienso que lo mejor sería hacer una revisión de la entrada sobre la gravedad y el movimiento en los cuerpos celestes de la semana pasada, sobre todo por enmendar la falta de casos especiales, particularidades, etc, que hubieran dado una imagen mucho más acertada de los movimientos planetarios y de los astros y cuerpos espaciales en general. Este post vendría a ser una segunda parte de aquella entrada, con la ampliación de los casos que faltaron la vez anterior, y que ahora se incluyen para dejar completado y rematado todo el texto. Los casos que vamos a ver son los de Mercurio, Venus, Marte y Urano.

En Mercurio encontramos la órbita más excentrica de todo el Sistema Solar, es decir la que posee un perihelio y un afelio más diferenciados. Por ella tarda 88 días en dar una vuelta completa alrededor del Sol, y es probable que en ese tiempo pueda verse desde allí a nuestra estrella aumentar y disminuir de tamaño, sin dejar de sobrepasar siempre al que normalmente tiene cuando es visto desde la Tierra. Debido a esa excentricidad, la diferencia de velocidad entre aquellos dos puntos es también la más exagerada. En Mercurio se da el conocido como fenómeno de los amaneceres dobles, en el que el Sol va relentizándose sobre el cielo hasta llegar a pararse en un punto, para luego retroceder y volver a ponerse por el mismo lado por el que salió. La explicación a este fenómeno se encuentra en la misma velocidad de traslación; cuando el planeta se acerca al perihelio, su velocidad empieza a aumentar hasta sobrepasar la propia velocidad de rotación, produciendo el efecto visual de un Sol que desacelera hasta pararse por completo. En el momento en que la estrella “retrocede”, la velocidad de traslación de Mercurio ha sobrepasado a la de su propia rotación. Este periodo es precisamente 2/3 del de traslación, lo que significa días muy lentos y años breves. Por otra parte, durante su investigación este planeta llegó a sorprender a la comunidad científica, y sobre todo astronómica, por tener su perihelio en avanze hacia el Sol. La cercanía misma hacia esta estrella hace que sea un planeta de condiciones muy distintas a las de la Tierra.

fases-de-venus

Venus es el planeta con el movimiento de rotación más lento de todo el Sistema Solar (-243,0187 días), hasta el punto de que realiza antes una vuelta alrededor del Sol que sobre sí mismo. El signo menos en el periodo de rotación hace referencia a su movimiento retrógrado, es decir, al que se realiza en el sentido de las agujas del reloj, justo al contrario de como lo hacen los demás planetas de nuestro sistema, a excepción de Urano. Si tenemos en cuenta la lentitud de su movimiento, los periodos de exposición de cualquiera de sus caras a la luz solar o a la oscuridad resultan enormes; de acuerdo con la Wikipedia, estos ciclos de días y noches se corresponden con 80 días terrestres. Yo por mi parte he estado haciendo cuentas y, tal como lo entiendo, esos periodos deberían ser mucho mayores, de incluso cientos de años, aunque es probable que me equivoque. Todo esto da a entender la inmensa diferencia que guarda Venus respecto de nuestro planeta en lo que a condiciones físicas derivadas de su movimiento se refiere; en él nos encontramos con largos periodos de exposición frente a un Sol que bien podríamos ver avanzar con solemne lentitud hacia el naciente, si no fuera porque su tupido manto de nubes compuestas por dióxido de azufre y ácido sulfúrico lo impide. En definitiva, un panorama bien distinto al de la Tierra.

El día sideral en Marte dura unas  24 horas, 37 minutos y 22 segundos, apenas 41 minutos más que en la Tierra, lo que lo convierte en el planeta más parecido al nuestro en lo relativo a ciclos de días y noches. Su periodo de rotación sí es bastante mayor que el nuestro: unos 322 días más, pero, por otro lado, la inclinación de su eje de rotación respecto a la órbita ofrece la contrapartida de una estacionalidad muy parecida a la de la Tierra; eso sí, con periodos de tiempo que duran casi el doble y una mayor diferencia entre las estaciones por la excentricidad de su órbita. 

poniente-con-venus

Urano, por último, es un gigante gaseoso, y como estos, recorre con lentitud su inmensa órbita al tiempo que gira sobre sí mismo a gran velocidad. Se diferencia de ellos en su rotación retrógrada, tal y como vimos ya con Venus. Durante los 84 días en los que el planeta gira alrededor de un Sol lejano, su eje de rotación se encuentra inclinado 90º respecto a la órbita; esto significa grandes periodos de exposición directa a nuestra estrella de sus caras, tanto del ecuador como de los polos. Según parece, esta inclinación afecta tambien a sus satélites y anillos. De la peculiar posición de Urano se deriva también un régimen de estacionalidades muy diferente al de la Tierra.

P.D: Por cierto, tal y como me recuerda Ricardo Montiel, autor de El Sofista, ambas fotos pertenecen al archivo APOD/NASA.

Anuncios

5 comentarios

  1. […] Ver Gravedad y movimiento en los cuerpos celestes (2ª parte) […]

  2. esta buenisino comentarios de los planetas pero es muy largo,porfabor resumanlo.:-)

  3. graxiiiiiiaaas por k me ayudo mucho en mi tarea

  4. me gusto mucho esta pagina por que me ayudo mucho

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: